Ninfomanía y satiriasis: trastornos sexuales del ámbito psicológico-conductual

Ninfomanía y satiriasis: la hipersexualidad o adicción al sexo es un trastorno psicológico-conductual en el que la persona que la padece tiene una obsesión patológica por tener sexo o pensar en sexo, desarrollando así una adicción al sexo idéntica a la de cualquier tipo de droga.

A veces el disfrute está presente, a veces ausente, pero no es importante.

La necesidad no es meramente sexual, muchas veces es una búsqueda de la comunicación con los demás a través del propio cuerpo, que reemplaza al habla, y prueba de ello es la intercambiabilidad y falta de especificidad del objeto sexual, por lo que heterosexualidad y homosexualidad se alternan y se superponen. fácilmente.

La hipersexualidad se conoce como ninfomanía para las mujeres y satiriasis para los hombres (término derivado de la figura del sátiro en la mitología griega).

No es un trastorno que se clasifique nosográficamente en el DSM5, ya que no existe un consenso unánime sobre si la adicción sexual existe realmente como un trastorno por derecho propio, o si representa una variante de otros trastornos con su propia expresividad psicopatológica en el ámbito sexual. .

Los expertos están divididos en cuanto a si la hipersexualidad es:

  • una adicción real, a la par con otras como el alcoholismo y la adicción a las drogas. El acto, en este caso el acto sexual, se utilizaría para controlar el estrés o los trastornos de la personalidad y del estado de ánimo;
  • una forma de trastorno obsesivo-compulsivo y conocida como compulsión sexual;
  • un producto de contextos e influencias culturales y de otro tipo.

La adicción al sexo es, por tanto, un marco de diagnóstico que presenta un abanico de conductas, desde la masturbación compulsiva, la promiscuidad sexual, el sexo remunerado y el uso exagerado de material con contenido pornográfico.

Es una condición psicopatológica distinta de las parafilias, que se caracterizan por fantasías, impulsos o conductas acompañadas de excitación sexual con objetos, sufrimiento o humillación de uno mismo o de la pareja, hijos u otras personas no consentidas, aunque las dos condiciones diferentes pueden presentarse con comorbilidad.

Cómo la ninfomanía y la satiriasis alteran la vida de quien la padece

La hipersexualidad implica la disposición de un hombre o una mujer a estar preparado, en cualquier lugar y con cualquier persona, para tener relaciones sexuales o realizar actos de masturbación (a veces compulsivos), exhibicionismo y voyerismo.

Además, debido al sentido común de la decencia (aunque ahora existe una tendencia hacia una mayor apertura en las costumbres sociales), es recomendable no dar demasiado espacio a manifestaciones sexuales que pudieran constituir una infracción a la ley en casos de indecencia pública. o acoso sexual.

Para el paciente, las relaciones afectivas y relacionales pueden deteriorarse tarde o temprano (incluso gradualmente), lo que puede afectar otras actividades cotidianas y sociales del individuo.

Las personas que sufren de adicción sexual pueden tener niveles más altos de trastornos de la personalidad y del estado de ánimo como ansiedad, depresión, agresión, obsesión y compulsividad que la población promedio.

Los adictos al sexo, por otro lado, son egosintónicos con respecto a las fantasías, que experimentan como placenteras y excitantes, pero sobre todo egodistónicas cuando experimentan una sexualidad compulsiva y atormentada, al igual que en el trastorno obsesivo-compulsivo.

Sin embargo, el recurso al sexo para apaciguar la ansiedad, el sexo vivido de forma 'drogadicta', genera malestar especialmente en la pareja, que a menudo pide ayuda al clínico para situaciones que pueden volverse insoportables.

Las fantasías vividas por un adicto al sexo actúan a menudo como un estímulo para llevar a cabo determinadas conductas, a diferencia de un obsesivo que no realiza las conductas 'sugeridas' por sus obsesiones, sino que realiza conductas compulsivas precisamente en un intento de 'anular 'el contenido ansioso de sus obsesiones (Schwartz et al. 2003).

La teoría que correlaciona la adicción al sexo con la dependencia de sustancias, desarrollada por James Orford en 1978, establece un paralelo entre el comportamiento de un adicto al sexo y un dependiente de sustancias.

En ambos hay tolerancia y, por tanto, se recurre a un mayor estímulo para obtener un placer de similar intensidad.

También en la adicción al sexo siempre hay un mayor aprovechamiento del tiempo para poder llevar a cabo determinadas conductas, en detrimento de otras actividades de la vida como el trabajo, la vida social, las amistades, etc., y la atención se centra en la conducta sexual, En cuanto al drogadicto, la atención se centra en la sustancia que provoca la adicción, con signos reales de abstinencia, ansiedad, estado de ánimo deprimido, irritabilidad.

Algunos estudios, como el de Raymond en 2003 y el de Black en 1997, han demostrado que el 71% de los sujetos estudiados tenían un trastorno por dependencia de sustancias en comorbilidad con la adicción al sexo, mientras que el 64% de los sujetos adictos al sexo tenían un trastorno por dependencia de sustancias en comorbilidad.

Las consecuencias inducidas por la adicción sexual incluyen:

  • Estrés fisico
  • Deterioro de las relaciones sociales.
  • Deterioro de la memoria sintética y a corto plazo
  • Opacidad cognitiva y disminución de las capacidades cognitivas: intuición, abstracción, síntesis, creatividad, concentración.
  • Disminución del rendimiento físico, fatiga crónica.
  • Alteración del sueño
  • Mayor ansiedad, sensación de frustración, apatía
  • Desorientación de planes: incapacidad para tomar decisiones o cambios importantes.
  • Autoevaluación, tristeza, melancolía y depresión, inquietud, aislamiento social
  • Saturación atractiva y emocional, dificultad para enamorarse
  • Variación en las relaciones sexuales habituales: el sujeto intenta recrear un patrón 'obsceno' con su pareja.

La dependencia patológica es progresiva en algunos casos, aumentando en intensidad con la aparición concomitante de una forma de saturación sexual.

Para satisfacer sus impulsos, la persona afectada puede buscar relaciones sexuales cada vez más intensas tendientes a lo obsceno o perverso.

Estos aspectos deben contextualizarse en un contexto de angustia psicológica y psiquiátrica.

Por otro lado, incluso hoy en día, el interés de la psiquiatría por la sexualidad y los problemas sexuales de los pacientes que padecen trastornos mentales está casi ausente.

La causa, según algunos médicos, puede deberse a un trauma o trastornos psíquicos pero, en general, se desconoce, al igual que la etiología de muchas otras conductas sexuales que difieren de la norma.

El trastorno, que naturalmente involucra al campo psicológico, suele tratarse mediante psicoterapia individual o grupal, en la que se aplica un método ligeramente diferente al utilizado en la abstinencia (utilizado, por ejemplo, en adicciones al alcohol y a las drogas), procedimiento cuyo objetivo es empujar al sujeto a superar la percepción obsesiva de necesidad y volver a tener una relación sana con la sexualidad.

En los casos más rebeldes, además de la psicoterapia se pueden utilizar ansiolíticos y terapias farmacológicas para reducir la libido.

Cuando te das cuenta de que la sexualidad se está convirtiendo en un pensamiento fijo e incontrolable, es importante consultar a un psiquiatra o psicosexólogo.

Artículo escrito por la Dra. Letizia Ciabattoni

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Fuentes:

http://www.psychiatryonline.it/

http://www.nuovarassegnastudipsichiatrici.it/

https://scholar.google.it/scholar?q=Criteri+diagnostici.+Mini+DSM5&hl=it&as_sdt=0&as_vis=1&oi=scholart

Manuale di psichiatria e psicologia clinica Condividi, Cinzia Bressi, Giordano Invernizzi, McGraw-Hill Education, 2017

Parafilie e devianza: Psicologia e psicopatologia del comportamento sessuale atipico, Fabrizio Quattrini, Giunty, 2015

Le parafilie maggiori. (Sadismo, masochismo, pedofilia, incestofilia, necrofilia, zoofilia) tipica espressione di “atavismo filetico” nella specie umana, Fernando Liggio, ed. Alpes, 2013

Schwartz SA, Abramowitz JS, ¿Son las adicciones sexuales no parafílicas una variante del trastorno obsesivo-compulsivo? Un estudio piloto, en "Cognit Behav Pract", 2003;

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